¡Hola a todos los que aún se pasen! :D Deduzco que son pocos, o posiblemente nadie, pero este blog siempre fue visto con el fin de no ser visitado xD
Me alegra mucho volver a escribir en este lugar ¡En serio! (Aparte de ser mi super breack, antes de seguir recitando para mi U) Pero ahora las cosas están mucho mejor. Han pasado tantas cosas, y creo que es tiempo de comenzar a tener esto como una bitacora, cosa que siempre debió ser. Releeo mis entradas y no sé que pasó x) ya que solo escribo de sentimientos... mala manía que espero mejorar.
Bueno, resulta y acontece que volví con el muchacho este que prometí jamás volver a ver... del otro realmente no vale la pena hablar por aquí. Estudio lo que me gusta, seré profesora de Castellano si Dios me ayuda (:
La mala noticia es que finalmente mi abuelo murió. Tuve una especie de crisis de panico horrosa, hace años que no lloraba así. Tan solo recordé las cosas que lo hacían especial ¡Eran tantas! luego se me pasó por la mente una foto, en donde toda la familia sale junta.
Alcancé a verlo antes de partir. Papá dice que me reconoció, mas no estoy segura. En su mirada no se veía nada mas que un profundo miedo... posiblemente a morir. No pude evitarlo, y lloré también esa vez.
Compilado desordenado como siempre ¿Acaso pensaban que cambiaría? xD
Mabel (:
miércoles, 20 de junio de 2012
viernes, 6 de abril de 2012
Nostalgia
- Y las estrellas le obedecen ?
- Por supuesto – le dijo el rey. – Obedecen enseguida. No tolero la indisciplina.
Semejante poder maravilló al principito. Si él mismo lo hubiera tenido, habría podido asistir, no a cuarenta y cuatro, sino a setenta y dos, o incluso a cien, o incluso a doscientas puestas de sol en el mismo día, sin tener que correr nunca su silla. Y como se sentía un poco triste por el recuerdo de su pequeño planeta abandonado, se atrevió a solicitar una gracia al rey:
- Quisiera ver una puesta de sol... Tenga la bondad... Ordénele al sol ocultarse...
viernes, 29 de abril de 2011
Quise
Solo quise formar parte de esta charada inútil que ustedes llaman dolor. El cajón que está delante de mis narices me lo ha confirmado, estoy en el funeral de un completo desconocido.
Yo por supuesto no quise entrar a esta capilla.
Fue mi madre, a quien por lo que veo, ha escapado de aquí lo mas pronto su celular ha sonado, pretextando que su trabajo la necesitaba con urgencia. Ella me dejó aquí, rodeada de extraños a quien no recuerdo haber visto, en frente a un muerto que tampoco reconozco.
Todos me han dado el pésame y yo lo he respondido de la mejor manera posible... o al menos lo intenté de alguna manera.
Tampoco vislumbro a mi padre. Sé que mamá lo dejó a mi lado, pero he mirado sobre mi hombro y solo he visto una marioneta que a duras penas puede seguir llorando. Mi supuesta abuela esta en el mismo estado catatónico. Y los extraños que pululan dicen que me encuentro en el funeral de mi abuelo.
Están en un gravísimo error. Él, dulce y fragante ironía, hubiese preferido morir antes de ser velado en una iglesia. Detestaba todo tipo de formalidades.
Era un hombre con la fuerza y el valor de construir una casa con sus propias manos. No puede ser el cadáver que miro ahora con curiosidad. Esa extraña y amarilla cosa envuelto en un terno, no corresponde a la imagen de mi abuelo.
Ahora que intento recordarlo, solo se observa una borrosa imagen de alguien postrado en su cama de hospital. De mi mente salen las voces de todos, diciéndome que se recuperará aunque ninguna lo diga con seguridad abrumadora.
Quizá fui muy tonta. O solo han querido protegerme de la verdad. Y de alguna manera las lagrimas que no han brotado surgen ahora y rodean mis mejillas.
El olor de la muerte que rondaba por la sala donde mi abuelo respiraba a duras penas, era reconocible para cualquiera.
Incluso para su nieta de ocho años, aquí presente la cual acaba de pegarse un choque abismal con la realidad.
Parte de mi niñez a quedado atrás para siempre. Debido a la mentira blanca que mis parientes crearon para no herirla, solo han conseguido que dentro de su mente, se forme la palabra desconfianza... para todos quienes la rodean sin ningún tipo de exclusión.
El recorrido casi llega a su fin. El cadáver de mi abuelo se ha ido, allí donde descansará eternamente. Y cuando esto ocurre lloro muchísimo mas. Papá me mira pero ninguna palabra de consuelo sale de sus labios sellados, intento acercarme a abrazarlo en busca de algún consuelo remoto, pero su gesto hace que todo esto muera al instante. Y aunque debería estar llorando por mi abuelo... no es así y todo esto me hace sentir más miserable aún...
Pero parte de mi infancia se ha ido con su tumba. La pequeña sombra de inocencia y fe a partido de la mano de él, diciendome adios sin gestos.
Y yo continuo llorando, maldiciendo en voz baja a esta vida. Esta miserable vida que me ha hecho crecer de un solo porrazo... yo quería seguir siendo una niña pero el destino quiso otra cosa.
Fin
Nota: Cuento extraño salido de no sé que parte... por eso no tendrá etiqueta.
A pesar de que nunca pido disculpas... bueno ahora lo hago xD. A quedado para mí gusto algo demasiado estrafalario así que cualquier critica será bienvenida
martes, 19 de abril de 2011
Tiempo
"El Tiempo es solo el espacio entre nuestro recuerdos"
Yo nunca comprendí aquella frase del todo. Ahora si puedo entenderla. La distancia no es mas que el espacio entre tus recuerdos y los míos.
Ha pasado demasiado tiempo, pero hay veces que parecen eternidades. Estás a años luz lejos de mí, y es no me deprime en lo absoluto.
Estamos tan lejos que sería un perdida de tiempo ponerme triste por ello.
Sigue adelante que tu futuro no es gris ahora. Tampoco el mío por cierto pero será mucho más luminoso si sigues adelante sin mis recuerdos de mí.
Toma la mano que se te ofrece ahora, deja de pensar en tiempos pasados y atrévete a ser feliz.
domingo, 27 de febrero de 2011
27 F
Y si aunque he criticado el como se nombró al suceso, lo ocuparé de todas maneras.
¿Saben? al principio tenía pensando escribir algo sobre la tragedia. Un pequeño relato o o que fuese.
Pero las voces del pasado, del dolor fermentado son demasiado fuertes. Cuando pienso en escribir una, grita otra con más intensidad. Es tanto el dolor que aún ronda, son tantas las historias, los reportajes y fotos, que me ha superado completamente.
Nuestra Tierra nos demuestra que contra ella nadie puede, y que nos puede dejar a la deriva en cosa de segundos.
Pero también, el ser humano es increíble. Solo nos queda recordar la niña que tocó el bong (aunque claro unos inconscientes dijeran que no había peligro de tsunami ¬¬) la gente que se aferró con todo lo que pudo para salvarse, los que construyeron sus casas, almacenes y sueños en el preciso lugar donde estos se derrumbaron. Quienes a pesar de todo, aún viven en esas localidades. Los que no perdieron la fe.
La voz que clama justicia por los desaparecidos y muertos, que posiblemente sean muchos más que la cifra oficial (primero eran app 800 y luego la cifra bajó a 500... da para pensar)
Fuerza para todas aquellas personas.
Me siento afortunada, porque lo mío no fue dramático ni mucho menos. No perdí mi casa como mi mejor amiga, no sentí miedo en ningún momento. Jamas se me pasó por la mente que fuese un terremoto (si soy algo despistada) ni mucho menos en morir.
Y lo pasé con la persona que más amo en el mundo, estuvimos juntos gracias a una suerte enorme, o mejor dicho gracias a Dios, quien por alguna razón fue amable con nosotros, en esa oscura noche... que lamentablemente otros no pudieron contar lo mismo.
Para la gente que nunca podrá olvidar lo que pasó, pero eso no significa que no lo superen. También para aquellos que no volvieron a ser los mismos.
Solo me queda intentar darles fuerza. Porque no hay palabras para expresar lo que vivieron.
viernes, 18 de febrero de 2011
Neruda
Amor al estilo de Neruda (L)
Soneto XCIII
Si alguna vez tu pecho se detiene,
si algo deja de andar ardiendo por tus venas,
si tu voz en tu boca se va sin ser palabra,
si tus manos se olvidan de volar y se duermen,
Matilde, amor, deja tus labios entreabiertos
porque ese último beso debe durar conmigo,
debe quedar inmóvil para siempre en tu boca
para que así también me acompañe en mi muerte.
Me moriré besando tu loca boca fría,
abrazando el racimo perdido de tu cuerpo,
y buscando la luz de tus ojos cerrados.
Y así cuando la tierra reciba nuestro abrazo
iremos confundidos en una sola muerte
a vivir para siempre la eternidad de un beso.
Soneto XCIII
Si alguna vez tu pecho se detiene,
si algo deja de andar ardiendo por tus venas,
si tu voz en tu boca se va sin ser palabra,
si tus manos se olvidan de volar y se duermen,
Matilde, amor, deja tus labios entreabiertos
porque ese último beso debe durar conmigo,
debe quedar inmóvil para siempre en tu boca
para que así también me acompañe en mi muerte.
Me moriré besando tu loca boca fría,
abrazando el racimo perdido de tu cuerpo,
y buscando la luz de tus ojos cerrados.
Y así cuando la tierra reciba nuestro abrazo
iremos confundidos en una sola muerte
a vivir para siempre la eternidad de un beso.
viernes, 11 de febrero de 2011
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